Lo primero de todo, me gustaría poder agradecer a nuestro invitado el hecho de que haya accedido a concedernos esta entrevista y dedicarnos un poco de su tiempo. Hoy le queremos dar la bienvenida a nuestra Mesa de Guerra a Fran Mariscal, donde además de contarnos un poco sobre él y la afición, nos hablará principalmente de Rebelión y Castigo: La Guerra de las Alpujarras, un CDG estratégico que recrea la guerra entre los moriscos rebeldes que intentaron restablecer el Reino Musulmán de Granada y las tropas Cristianas del Reino de España que lucharon para impedirlo.
- MdG: Muy buenas Fran. Empezamos por nuestra típica pregunta inicial para ir rompiendo el hielo. ¿Quién es y a que se dedica Fran Mariscal en su día a día?
- Buenas Sergio, encantado de participar contigo en MdG. Fran Mariscal es un arquitecto metido en la cincuentena de años que desde hace veinticinco años tiene su propio estudio con otros socios en Alhaurín de la Torre y acomete todo tipo de proyectos edificatorios y urbanísticos principalmente en la Costa del Sol.
- MdG: ¿Cómo compaginas actualmente tu vida familiar y laboral con tu afición de jugar y con tu dedicación a diseñar?
- Pues como empresario autónomo te puedes imaginar que durante los días laborables el tiempo que tengo para mi afición wargamera es escaso. No obstante, al llegar por las noches a casa después de un largo día trabajando intento desconectar mentalmente haciendo mi turno por vassal de las partidas que llevo o dándole a Rally the troops, que es una de las mejores herramientas lúdicas que han inventado últimamente. Con lo que mi afición wargamera tiene más rienda suelta los fines de semana, que es donde me pongo con mis protos, mis partidas en vivo, etc.
- MdG: Hablando de tu afición a jugar. Cuéntanos un poco sobre tus comienzos. ¿Cuándo empezaste en la afición, con quién jugabas, cuáles eran tus juegos favoritos entonces, alguna anécdota que recuerdes con cariño?
- Pues como mucho de los compañeros wargameros empecé en los años 80 con los juegos de NAC, concretamente el primero que jugué fue el de Napoleón en Waterloo, me tocó jugar con los franceses y recuerdo aún, tendría 12 o 13 años como mucho, que reservé a la Guardia Imperial para el final y con ella defendí como pude a Napoleón de las acometidas prusianas. Para mí fue un auténtico descubrimiento este tipo de juegos y entre mis amigos y yo nos fuimos haciendo con muchos de los juegos de NAC: La caída del Imperio Romano, La segunda Guerra Mundial, El día más largo, Rommel y Montgomery, Trafalgar, La fuga de Colditz y hasta llegar a la universidad no paré de jugar con mis amigos. Recuerdo con cariño y nostalgia esos juegos y esa marca, que hoy por increíble que nos pudiera parecer años atrás ha revivido con propuestas actualizadas de juegos de gran calidad. Y estoy encantado de que el primero de mis protos, EL MAYOR DESAFÍO DE ROMA, se vaya a convertir en un juego bajo la nueva marca NAC Wargames.
- MdG: ¿Y si tuvieras que elegir tus 3 juegos y 3 autores favoritos actualmente? ¿Cómo han influido en tu manera de diseñar?
- Pues uno de mis juegos favoritos es Cruzada y Revolución, con el que descubrí los juegos con motor de cartas de David Gómez Relloso. Otro de mis favoritos es Here I Stand de Ed Beach, al que jugué mucho online durante la pandemia con un grupo de jugadores muy competentes y divertidos, lo que es fundamental para el disfrute del juego; y otro que me gusta mucho es Wilderness War de Volko Ruhnke, al que siempre suelo tener una partida abierta en Rally the troops, por su asimetría y forma tan distinta de jugar del francés y del inglés y sin embargo los dos tienes sus posibilidades de victoria. Pero me cuesta mucho quedarme en tan solo tres juegos, me gustar probar de todo y juego a todo lo que se me pone al alcance y hay otros juegos que me encantan como el Tanto Monta de Carlos Díaz, el Paths of Glory, la serie de Grandes Campañas. Con tres colegas wargameros, estamos haciendo un repaso de todos los COIN y me lo estoy pasando genial con ellos. Pues los tres protos que tengo entre manos, El Mayor Desafío de Roma. La Conquista de la Dacia con NAC, Rebelión y Castigo: La Guerra de las Alpujarras con NEVAWARGAMES y La Rebelión de los Comuneros: Castilla contra Carlos V, son juegos con motor de cartas y con mazo único. Me encantan los juegos con motor de cartas, eso esta claro. Me gusta la doble vertiente que aporta al juego de eventos históricos que dan un relato de las circunstancias en la que se desarrolló el conflicto y la decisión del jugador de qué hacer con cada carta en cada momento. Ese punto de incertidumbre que aportan las cartas y sus eventos, lo re-jugables que suelen ser estos juegos, porque que cada partida es distinta según las cartas que te toquen.
- MdG: Pasemos ahora a hablar de tu juego. Rebelión y Castigo. La guerra de las Alpujarras. Cuéntanos, para los que no sepamos que representa, un poco el contexto histórico del juego y a quién representan los jugadores.
- Pues Rebelión y Castigo: La Guerra de las Alpujarras toma su título de un libro de Luis de Mármol y Carvajal, que fue un militar, viajero, historiador y escritor granadino que escribió un libro titulado HISTORIA DEL REBELIÓN Y CASTIGO DE LOS MORISCOS DEL REINO DE GRANADA. Luis de Mármol que fue proveedor en el ejército de Juan de Austria, conoció de primera mano la rebelión, entrevistó a supervivientes, conocía como granadino perfectamente el ámbito geográfico del conflicto, tenía amistades entre los dos bandos y por sus viajes y experiencia militar hablaba el árabe. Con lo que hace una crónica pormenorizada de todos los sucesos y personajes que intervinieron en la Rebelión que terminaría convirtiéndose en una devastadora guerra civil y para el desarrollo del juego ha sido fuente fundamental.En las capitulaciones firmadas por los Reyes Católicos en la Conquista de Granada, estos se comprometieron a respetar los usos y costumbres de sus nuevos súbditos granadinos, así como su religión. Gran parte de la nobleza granadina se incorporó con éxito a la nobleza castellana y el reino de Granada no perdió riqueza, ni prosperidad tras la conquista, siendo uno de los reinos mas ricos y pujantes en su momento, con la exportación de la seda y campos muy productivos con las técnicas de regadío nazaríes, de los que constituían la monarquía hispánica. Tras los primeros intentos de evangelización pacífica ideados por el arzobispo Hernando de Talavera, pronto el Cardenal Cisneros, confesor de la Isabel la Católica y reformador del clero hispánico, impuso una vía mucho más dura, que desembocó en los bautismos forzosos de los musulmanes granadinos en los primeros años del siglo XVI. En Tras una infructuosa rebelión contra los Reyes Católicos de 1499 a 1501 como castigo, se olvidaron las capitulaciones firmadas y se obligó al bautismo masivo y forzoso de la población mudéjar, que pasó de ser mudéjar a morisca. En 1501 Fernando el Católico dispuso que se aparejasen en el puerto de Estepona los buques necesarios para el transporte de los musulmanes del reino de Granada que prefiriesen pasar a Berbería antes que hacerse cristianos. En el Islam se reconoce la posibilidad de simular otra religión cuando el musulmán esta en peligro, es la taqiyya. Los moriscos fueron un caso conocido de taqiyya suní. Ante la obligatoriedad de su conversión al cristianismo y el hostigamiento al que fueron sometidos a lo largo de todo el siglo XVI para obligarles a mostrar su fe católica con prácticas como comulgar, comer cerdo, beber alcohol, no circuncidar a sus hijos, los moriscos solicitaron en varias ocasiones dictámenes o fetuas de conocidos alfaquíes norteafricanos acerca de la legalidad y los límites de su taqiyya. O sea que la mayoría de los moriscos optó por quedarse en sus tierras y profesar secretamente su religión mientras fingían ser cristianos e incluso adoptaban nombres cristianos. Pero en lo esencial mantuvieron su lengua, usos y costumbres. Unos pocos se echaron al monte por convicción política en una lucha de resistencia contra los cristianos que fueron llamados los monfíes ( los desterrados ) que mantuvieron la resistencia contra los cristianos durante 70 años, donde el bandolerismo de los monfíes se había vuelto un mal endémico en las sierras granadinas y para muchos moriscos con deudas o perseguidos por la justicia en un modo de vida, más que en una resistencia política que también lo era.
Ahora tenemos que avanzar hasta 1567, con Felipe II como Rey de España y Selim II como Sultán de los turcos. Las dos potencias que se disputaban la hegemonía en el Mediterráneo y en Europa con los mejores soldados de su tiempo, por un lado los soldados de los tercios españoles y por el otro los jenízaros turcos.
En 1567, dos Pedros, Pedro de Deza, presidente de la Real Chancillería de Granada y Pedro Guerrero arzobispo de Granada, conocedores de la realidad simulada de los moriscos, que aún conservaban sus lengua, usos y costumbres, por un lado influenciados por el Concilio de Trento y por otro ante el peligro de que los moriscos se convirtieran en una “quinta columna” que facilitara un desembarco turco en la península, consiguen contra la opinión de otros nobles castellanos más conciliadores convencer a Felipe II para que dicte la pragmática sanción obligando a la asimilación forzosa de los moriscos mediante la supresión de su cultura.
Se les prohibía hablar, leer y escribir en arábico, se les obligaba a entregar sus libros escritos en árabe, se les obligaba a vestir a la castellana, que las mujeres fueran con la cara descubierta, que abrieran las puertas de sus casas y no celebraran los viernes, que todos los niños asistieran a catequesis y que no tuvieran esclavos negros.
Los moriscos intentaron negociar la supresión de la pragmática, pero el rey se mostró inflexible y cuando en Granada se conoció el fracaso de estas gestiones se llamó a la Rebelión.
En los meses que siguieron a la publicación de la pragmática sanción los jefes principales, algunos llegados de la Alpujarra, mantuvieron reuniones en casas de familias conocidas del Albaicín y desde allí se fueron dando las órdenes. En la reunión celebrada el 27 de septiembre de 1568 se propuso que se eligiera un rey para que encabezara la revuelta. El día de San Miguel se nombró a Hernando de Córdoba y Válor como rey de los conjurados siguiendo el viejo ritual con que se entronizaban los reyes de Granada, «vistiéndole de púrpura, tendiendo cuatro banderas a sus pies, reverenciándoles y exhumando profecías». Hernando de Válor fue escogido por ser descendiente del linaje de los califas de Córdoba, los Omeyas, y por ello tomó el nombre moro de Abén Humeya.
Los moriscos tenían planificada levantarse el día 1 de enero y presentarse con 8000 conjurados en Granada, levantar el Albaicín y con un golpe de mano tomar la Alhambra. Pero por circunstancias, algunas incluso cómicas, la rebelión se adelantó de forma improvisada.
Aben Farax, visir de Aben Humeya y jefe de los monfíes penetró la noche del 24 al 25 de diciembre en el barrio granadino del Albaicín con un grupo de unos 300 monfíes para sublevar a los moriscos que vivían allí, pero al venir antes de lo esperado y con una fuerza considerablemente menor de lo previsto los moriscos del Albaicín no se levantaron, lo que a la postre sería determinante para el fracaso de la rebelión. Aben Farax se tuvo que retirar con sus adeptos a Sierra Nevada. Este es el punto en el que empieza el juego.
El desarrollo de la contienda se divide en cuatro fases:
- Extensión de la Rebelión
- Campaña de los marqueses
- Llegada de Juan de Austria
- Fin de la Rebelión.
Extensión de la rebelión.
Desde el primer momento la rebelión se fue radicalizando por las acciones de los monfíes, muchos moriscos, solo querían rebelarse como baza negociadora con el Rey, pero en el fondo pretendían un entendimiento, pero los monfíes, punta de lanza del ejército morisco y que constituían el extremo más radicalizado de su bando, acometieron toda clase de crímenes contra los castellanos viejos y particularmente el clero que caía en sus manos.
A su vez los castellanos al entrar en las poblaciones levantadas y ver las acciones de los monfíes radicalizaron su postura y en muchas ocasiones, mataban a todos los varones adultos y esclavizaban al resto. Esto se vio acuciado porque en estas primeras fases la mayoría de la tropa cristiana estaba formada por milicias concejiles falta de disciplina y ávidos de botín.
Ambos bandos como en toda guerra civil actuaron con gran ferocidad y crueldad. La rebelión se extiende desde las sierras alpujarreñas a los campos de Almería y las serranías de Málaga.
El primer encargado de sofocar la rebelión fue el Capitán General de Granada, el marqués de Mondéjar, pero solo contaba con milicias concejiles y muy pocos soldados de los tercios.
Por otro lado el Marqués de los Vélez, desde Murcia, se encargó de evitar que la rebelión granadina se extendiera al levante español y en la medida de sus posibilidades actuó mayormente en la zona de Almería.
Ambos marqueses, enemistados y enfrentados desde tiempos pretéritos actuaron sin coordinación ninguna y haciendo la guerra al morisco de formas muy distintas. El marqués de Mondéjar, de carácter más conciliador, fue siempre partidario de alcanzar acuerdos con los moriscos que volvían mansamente a someterse a la corona, sin embargo el Marqués de los Vélez luchó a sangre y fuego contra los moriscos ganándose al apelativo por los moriscos de “el diablo con cabeza de yerro”.
Los moriscos solicitaron ayuda al sultán turco y este delegó en Alí Pachá regente de Argel la organización de la ayuda. Se vaciaron todas las cárceles del Norte de África y proclamó la Yihad. Unos cuatrocientos jenízaros, como tropas de élite y asesores militares y miles de berberiscos y muyahidines llegaron a las costas granadinas. De los 4000 insurgentes en 1569 se pasó a los 25 000 en 1570.
En esta fase los moriscos asesinan a Aben Humeya y nombran rey a su primo Aben Aboo, un jefe mucho más radicalizado que el anterior.
Llegada de Juan de Austria.
Ante el grave cariz que tomaba la revuelta, el rey Felipe II destituyó al marqués de Mondéjar como capitán general de Granada y nombró a su medio hermano don Juan de Austria para mandar a un ejército regular traído de Italia y del Levante, que sustituyó a la milicia local.
Don Juan de Austria conquista y ordena destruir Galera el 10 de febrero, después de un asedio de casi dos meses; en marzo conquistó Serón dirigiéndose a continuación a la Alpujarra a finales de abril, instalando su cuartel general en el campo de los Padules, donde se le unió un segundo ejército al mando del duque de Sessa, Gonzalo Fernández de Córdoba, que había salido de Granada en febrero y había atravesado la Alpujarra de oeste a este. Al mismo tiempo, un tercer ejército al mando de Antonio de Luna y Enríquez de Almansa había salido de Antequera para alcanzar la sierra de Bentomiz, otro de los focos de la rebelión morisca, a principios de marzo.
La cuarta fase de la guerra se extiende de abril de 1570 a la primavera de 1571. Don Juan de Austria entró a sangre y fuego en las Alpujarras, donde destruyó casas y cultivos, pasando a cuchillo a hombres y haciendo prisioneros a todos los niños, mujeres y ancianos moriscos que encontraron a su paso. El avance de las tropas de la Corona abrió una brecha en el bando morisco entre los partidarios de continuar la lucha y los que defendían la necesidad de negociar la rendición. En mayo se produjo una entrevista en el Fondón de Andarax resultado de la cual muchos moriscos depusieron las armas o huyeron al norte de África. Poco después el líder de los partidarios de la negociación, Hernando El Habaqui fue detenido y ejecutado por orden de Aben Aboo. Los combates se desplazaron entonces a la Serranía de Ronda donde el 7 de julio los moriscos rebeldes saquearon Alozaina y concentraron sus fuerzas en la sierra de Arboto. De allí fueron desalojados el 20 de septiembre por el duque de Arcos. A partir de ese momento comenzó la expulsión de los moriscos de todo el Reino de Granada.
Aunque a partir de octubre de 1570 las rendiciones de los moriscos fueron masivas, varios miles siguieron resistiendo. La mayoría se refugiaron en cuevas, tan abundantes en las Alpujarras, donde muchos de ellos murieron asfixiados, ahogados por el humo de las hogueras que prendieron las tropas cristianas en sus entradas para obligarles a salir.
Juan de Austria lograría sofocar la revuelta en la zona de las Alpujarras hacia 1571. Los últimos rebeldes, tras perder el Fuerte de Juviles, fueron asediados en sus cuevas, donde murió Aben Aboo apuñalado el 13 de marzo por sus seguidores en una cueva de Bérchules.
En 1571, el Imperio Otomano y España se verían las caras directamente en la Batalla de Lepanto.
En el juego se juega como los rebeldes moriscos contando con la ayuda norteafricana y la mayoría de sus líderes históricos o como el bando realista cristiano con los marqueses, las milicias concejiles y finalmente con Juan de Austria, Álvaro de Bazán, Requesens y los tercios.
Están representados hasta los 1000 soldados catalanes de Gerona que vinieron a conmutar su pena de rebelión contra la corona luchando en este conflicto.
- MdG: Y en cuanto a las mecánicas del juego, ¿Qué tipo de juego es? ¿a qué dirías que se parece o de que juegos beben o te han inspirado más?
El juego es un juego estratégico para dos jugadores con motor de cartas y de espacios interconectados que representan a todas las poblaciones más importantes de lo que fue el reino nazarí y de sus sierras. Las cartas se pueden jugar o por los eventos históricos o por los puntos de acción. En el juego he intentado simular históricamente esta desconocida contienda. Cuando uno piensa en los tercios inmediatamente piensa en Flandes o en Italia, pero las mas duras batallas y los peores enemigos los tercios los tuvieron en Granada.
A modo de ejemplo si Granada aún fuera un país independiente sería el país más montañoso de Europa, más que Suiza, esto ha de darnos una idea de lo difícil de las operaciones militares que los tercios tuvieron que acometer. Todo eso he intentado implementarlo en el juego con los espacios de las sierras, casi inaccesibles para los tercios. La actitud de la mayoría de los moriscos no fue unirse de inmediato a la rebelión, sino que cuando los monfíes llegaban a su pueblo, los reunían en la plaza y los obligaban a sublevarse. Todo esto lo he implementado en el juego con la acciones que puede ir haciendo el jugador morisco.
Me han inspirado fundamentalmente juegos de motor de cartas, pero no hay ninguno igual por lo original que fue el conflicto que lleva a que el juego tenga mecánicas originales.
Sin embargo si tuviera que nombrar uno del que más me inspiré creo que sería el Wilderness War de Volko Ruhnke.
- MdG: ¿En qué aspectos has puesto mayor énfasis durante el proceso de creación y que tenías claro que querías desde un principio mantener?
Quería que fuera un juego dinámico y divertido sin perder la simulación histórica de los hechos que ocurrieron. Que hubiera mucho cromo e historias que contar de la partida. Por otro lado de base y por el criterio que tiene la editorial en sus juegos, tenía que ser un juego contenido en su precio y en sus componentes, que cupiera bien en mesa y cuya jugabilidad asegurara su salida de la balda a la mesa de juego.
Hemos conseguido con los tres escenarios disponibles que se pueda jugar a un
Escenario de hora y media, escenario de tres horas que es el que juegan la mayoría de jugadores, pues se juega en una sentada, se agota el mazo, se ven todos los eventos históricos y se pueden probar todas las acciones del juego, hasta la expulsión de los moriscos que ocurre a partir de 1570, que es el año en que acaba este escenario y luego la campaña completa se puede jugar en seis horas. Lo que está muy bien para un wargame de motor de cartas.
- MdG: ¿Y al contrario? ¿Había algo que por cualquier motivo no has mantenido porque no encajaba con el resultado que buscabas?
Pues la verdad es que no, tenía más o menos claro lo que quería del juego y lo esencial se ha mantenido, solo he tenido que renunciar a incluir a algunos eventos en las cartas porque por tema editorial el mazo no puede superar las 72 cartas.
- MdG: ¿Cuáles crees que son los puntos fuertes del juego y a que tipo de jugadores piensas que puede encajar más?
Pues lo primero es que creo que he conseguido un juego muy dinámico con muchas opciones estratégicas para los jugadores, cada bando tiene diferentes formas de ganar la partida. Por otro lado es un juego que recrea un conflicto apasionante y curiosamente muy desconocido para los españoles. Cuando piensas en los tercios, piensas inmediatamente en Flandes, o en Italia, cuando las batallas mas duras y crueles las tuvieron en Granada, el juego te sumerge en la historia de la rebelión y sus protagonistas. Por otro lado es un juego muy rejugable, porque con el mazo único, y los refuerzos, que llegan todos, pero de en tiempo aleatorio a lo largo de la partida hace que ninguna partida sea igual a otra. Le encajará a jugadores que le gusten los juegos con motor de cartas en los que juegas la carta o por sus puntos de acción o por el evento y que sientan curiosidad por esta desconocida rebelión.
- MdG: ¿En qué estado del desarrollo se encuentra actualmente el juego y cuanto crees que le queda todavía para tenerlo terminado y que se anuncie su salida?
El juego esta actualmente en fase de testeo, con un grupo importante de 30 jugadores comprometidos que juegan y aportan su experiencia a la corrección de las mecánicas, buscando el equilibrio en el juego. Yo espero que el juego salga para el año 26, pero depende también de la editorial y del apoyo que vaya teniendo el juego en el sistema implementado por la misma del P-300.
- MdG: El juego está siendo diseñado bajo el amparo y desarrollo de Neva Wargames, una editorial nueva y pequeña, pero con gran proyección. ¿Cómo es trabajar con Neva y qué diferencias encuentras con una editorial más grande como NAC (donde tienes tu otro juego La Conquista de la Dacia)?
Pues destacaría la cercanía que te da José Manuel Neva y su implicación en todos los procesos del juego. Ha estado en todo momento accesible haciendo todas las correcciones necesarias del módulo de Vassal para el testeo corrigiendo todos los cambios que se iban produciendo con la interacción con los testeadores y aportando toda la ayuda posible ahora en el testeo. Ese trato directo, cercano e inmediato con el editor quizás sea el hecho diferencial de Neva.
- MdG: Y para ir finalizando un poco la entrevista. Cuéntanos cual es tu parte preferida y la que menos te gusta de diseñar juegos.
Mi parte preferida sin duda ha sido una vez que tienes el proto jugarlo con otros jugadores y verlos disfrutar de tu creación. Eso no tiene precio. La que menos me gusta es la redacción del reglamento, por suerte tanto NAC como NEVA tienen en su equipo a escritores profesionales que lo repasarán, corregirán y mejorarán el que yo he redactado.
- MdG: Y aquí nos despedimos, dando de nuevo las gracias por tu tiempo y tu paciencia. Ha sido un enorme placer haberte tenido con nosotros. Un saludo!
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