Wargames Iniciacion 2
Wargames de Iniciación – Capítulo 2

Continuamos con nuestra pequeña serie Wargames de Iniciación, esta vez con el capítulo 2. Seguimos contando con un espectacular elenco de colaboradores que se ha prestado a participar en una nueva entrada para seguir aportando su experiencia y conocimiento de nuestro hobby para crear esta guía con los que, según nuestros invitados, son los mejores wargames de iniciación. Con esto vamos a intentar responder a lo largo de una serie de entradas a esa pregunta que tanto nos suelen hacer, o que vemos muy a menudo hacer en grupos, clubes, asociaciones y jornadas de <<¿Cúales son los mejores wargames de iniciación?>>

Para esta segunda entrada contaremos con:

  • David Gómez Relloso. Autor del reconocido Cruzada y Revolución (Compass Games y 4Dados) y del inminente Una Guerra Imposible (Bellica 3rd Gen). Un tipo alegremente serio o seriamente alegre.
  • Eduardo Molins. La voz sensual de los abuelos. Se dice viejuno, pero es todo fachada, es un jovenzuelo con mucha experiencia. Podcaster, youtuber, influencer y hawaianer.
  • Franjo Banyuls. La mano que mece a los grognards. Se nota que de esto sabe un rato. Se rumorea que Salvat le ha hecho una oferta irresistible para sacar sus podcast por fascículos.

DAVID G. RELLOSO

Sergio, de Mesa de Guerra, me pidió que comentara tres juegos de simulación histórica o wargames adecuados para introducir en la afición a nuevos jugadores. En realidad, casi cualquier juego sirve para iniciarse si tienes interés y hay un veterano con paciencia y ganas a tu lado, pero es cierto que hay títulos más apropiados que otros para jugadores noveles.

Entre las numerosas opciones, he escogido tres juegos que me han dado muchas satisfacciones y que pueden ser de interés tanto para veteranos como para nuevos jugadores. De temática y mecánicas variadas, para que los posibles interesados escojan según sus preferencias.

Battle for GermanyBattle for Germany (Jim Dunnigan, Decision Games)

Un clásico de Decision Games recientemente reeditado. Es una excelente opción para conocer las mecánicas de los primeros wargames: hexágonos, zonas de control, unidades con factores de ataque, defensa y movimiento, tablas de combate basadas en ratios, turnos alternos… Mecánicas que, por otro lado, siguen plenamente vigentes hoy en día.

El juego tiene un ingenioso enfoque. Cubre los últimos meses de la II Guerra Mundial en Europa, llevando un jugador los aliados occidentales y el otro los soviéticos. Sin embargo -y aquí radica su ingenio- además cada jugador maneja las fuerzas alemanas a las que se enfrenta su oponente. Es decir, el aliado dirige los alemanes del frente oriental y el soviético los alemanes del frente occidental. De ese modo, el juego se convierte en una carrera entre ambos jugadores por ser el primero en llegar a Berlín.

Las reglas de Battle for Germany son muy sencillas, hay poca densidad de fichas y se puede jugar una partida completa en una mañana o una tarde. Incluye un escenario hipotético de “sueño húmero de Patton” en el que aliados y soviéticos luchan entre ellos tras la rendición alemana.

 

A House DividedUna Nación Dividida (Frank Chadwick, Alan Emrich, Diseños Orbitales/Mayfair/GDW)

Diseños Orbitales fue una editorial precursora en España que en los años 90 publicó diversos juegos de rol y de mesa; entre ellos algún wargame, como éste. Es un título popular que se ha reeditado posteriormente y que por tanto puede adquirirse en inglés (A House Divided). Es independiente del idioma y las reglas pueden encontrarse en internet traducidas al español.

Una Nación Dividida trata la Guerra de Secesión o Guerra Civil de los EE. UU. (1861-1865), un conflicto bastante popular, gracias sobre todo a la producción audiovisual estadounidense. Tiene un mapa “punto a punto” (es decir, localidades conectadas por caminos, ferrocarriles y ríos) y en su turno el jugador obtiene un número limitado de “marchas” (activaciones para mover sus unidades). Con ello se agiliza el juego porque no se puede activar todo, hay que elegir y priorizar.

Las reglas están organizadas en básicas, avanzadas y opcionales, permitiendo graduar la complejidad de las mismas. Debo decir que incluso aplicando todas sigue siendo muy asequible y transmite el aroma del conflicto representado. Es un juego que maneja bien el compromiso entre jugabilidad y simulación.

La duración de la guerra completa puede ser algo larga, pero el juego ofrece diversos escenarios que permiten jugar sólo uno o varios años y ajustar así el tiempo de juego.

Julius CaesarJulius Caesar (Grant Dalgliesh, Justin Thompson, Columbia Games/Doit Games)

Uno de los wargames de bloques más conocido de Columbia Games, recientemente publicado en español por Doit Games. Versa sobre la guerra civil romana entre Julio César y Pompeyo el Grande, si bien el juego no profundiza en el trasfondo histórico en aras de conservar su sencillez.

Los juegos de Columbia se caracterizan por compartir mecánicas, lo que facilita pasar de unos a otros. Los bloques empezaron a usarse en wargames a principios de los años 70 y son una forma cómoda y eficaz de simular la niebla de guerra (ocultando la identidad de los bloques al oponente), así como de asignar varios puntos de fuerza a cada unidad. Pueden usarse en distintos tipos de mapa (zonas, hexágonos…) siendo en el caso que nos ocupa punto a punto (como en Una Nación Dividida). El juego también incluye cartas, que se juegan al inicio de cada turno para determinar el orden de juego, así como las activaciones y levas que recibirá cada jugador.

Si en algo destaca Julius Caesar es en las posibilidades estratégicas que ofrece y en lo bien equilibrado que está, dando lugar a partidas muy emocionantes.

 

EDUARDO MOLINS

¿Por qué querría nadie iniciarse en el mundo del wargame? Pues generalmente porque quieren vivir una experiencia que posiblemente hayan visto en otro sitio, por ejemplo, viendo a un grupo jugar y divertirse, o alguien que en una película bélica le gustaría planificar toda esa operación, o que un tema histórico o una batalla le gusta especialmente…

Esta “visión” de lo que quiere la persona que se acerca al mundo de los wargames va a ser importante para que el primer contacto con un juego de confrontación se ajuste a sus expectativas y ojalá, las supere. 

Por eso os voy a sugerir dos juegos de temáticas y escalas muy diferentes que pueden cubrir un amplio espectro de esas historias que pueden gustar. 

Undaunted NormandyUndaunted Normandy (David Thompson y Trevor Benjamin, Osprey/Doit Games)

Este juego diseñado por Trevor Benjamin y David Thomson tiene muchos ingredientes para el éxito. Temática: Pelotones de soldados luchando en la Segunda Guerra Mundial en Europa.

Sistema: Si habéis jugado a War Chest tenéis más de la mitad del sistema ya aprendido. Esta es una de las genialidades de los autores. Han convertido un juego abstracto como es War Chest en una serie de wargames sencillos y emocionantes al mismo tiempo. El  sistema funciona con cartas que se irán jugando de 3 en 3 alternativamente y que sirven para hacer actuar a las fichas que están en el tablero (las escuadras de soldados).

Todo wargame que se precie tiene siempre un elemento de azar que en este caso es un dado de 10 caras. Con este dado se hacen los ataques que tienen en cuenta la distancia entre atacante y objetivo, en qué terreno se defiende el objetivo y el tipo de atacante. Realmente con tres reglas y unas cuantas fichas y cartas se consigue un juego muy dinámico, sencillo y emocionante que además tiene otros juegos de la serie que funcionan con el mismo sistema y nos permite cambiar de escenario; el desierto de Libia, la Unión Soviética o incluso la Batalla de Inglaterra. La duración de un escenario es complicado que llegue a una hora por lo que se puede jugar “partida de vuelta” cambiando bandos o varios escenarios en una sesión.

Al que le guste esta escala en la que puedes “ver la película” de un combate táctico, este juego es el indicado. 

 

Guerra Triple AlianzaLa Guerra de la Triple Alianza (Pedro Iñaki Martínez, NAC Wargames)

Como todo en la vida, hay quien nace para soldado y quien nace para general. A los que prefieren ver “El Gran Cuadro de la Guerra” y no mancharse de barro las botas, posiblemente busquen otra escala de juego, donde la maniobra y las grandes formaciones entablan batallas que deciden una guerra. 

Para los amantes de la estrategia, les sugiero por varias razones La Guerra de la Triple Alianza diseñada por Pedro Iñaki Martínez: La primera, el tema. Esta guerra que enfrentó a Paraguay con Brasil, Argentina y Uruguay es interesantísima y una gran desconocida. En juego encontraréis toda la información histórica necesaria. 

El sistema es sencillo, con un mapa punto a punto donde se puede maniobrar muy bien. Todas la tropas de infantería mueven dos espacios y la caballería tres. Las batallas son muy fáciles de ejecutar pero emocionantes a más no poder. Se enfrentan hasta un máximo de 6 unidades por bando y se van tirando dados. Si se tira la potencia de la ficha o menos, se da un impacto a la que tiene delante. Así se hacen rondas de disparo hasta que un bando se retira o es eliminado. 

En este juego además hay cartas que sirven para contabilizar puntos de victoria, fijar la extensión de la partida (cuando se acaba un mazo finaliza el juego) y para ejecutar algunos eventos que le dan “cromo” a la historia pero sin desequilibrar el flujo del juego. Además se ha abstraído el tema del abastecimiento y la guerra naval con lo que los jugadores se tienen que centrar en maniobrar sus tropas. Otro acierto de este juego es la presencia de tres líderes por bando que permiten realizar sólo tres combates por turno, ya que sin líder se puede mover pero no se puede atacar. 

La duración del juego es de unas tres horas. La primera vez le echaréis la tarde, pero merece la pena el tiempo invertido, ya que la experiencia es más profunda. 

Estas son mis dos sugerencias, pero insisto en que juguéis a algo que represente lo que os interese de verdad, un periodo histórico predilecto, una escala que os guste, etc. Los viejos wargameros estamos ahí para ayudaros y recibiros con los brazos abiertos en esta afición tan fascinante. 

 

FRANJO BANYULS

Elegir un buen wargame de iniciación no es tarea fácil. Depende mucho de los intereses del bisoño, su experiencia previa en juegos de mesa, si tiene otros compañeros veteranos cerca que le puedan ayudar y la dedicación que quiera darle, es decir, si pretende profundizar y meterse con todo o solo ser un jugador ocasional. También cuentan otros factores, como la edad, pasión por la Historia (o no), tiempo disponible para el ocio, etc. Con estas premisas, prácticamente podría esquivar al toro y acabar mi aportación sobre un buen wargame de iniciación con una respuesta ambigua: depende de para quién. Pero me han llamado para que me moje, así que allá vamos.

Statis Pro Basketball

Para salvar el compromiso, voy a contar una experiencia reciente, en la que seduje a dos completos novatos para que entraran en el universo de los wargames. Se trata de dos hombres en su segunda juventud, amigos de toda la vida, que conocían mi afición pero a la que no hacían mucho caso. Tan solo hace eones, cuando el mundo era joven y compartíamos piso de estudiantes, les enganché al Statis Pro Basketball, al que jugamos duro durante un tiempo y despertó (si bien brevemente) la vena competitiva y la imaginación.

Décadas más tarde, uno de ellos me preguntó por juegos de mesa para jugar con sus hijos. Le dije que había muchos y de muchos palos diferentes, pero que podíamos probar él y yo con alguno de mi colección, por si le apañaba. Mi otro amigo también quiso participar en la prueba, así que lo ideal era buscar uno para tres jugadores. Tras husmear en mis estanterías y armarios, desempolvé el Cyclades. Yo mismo lo había jugado con mis hijos y pensé que estaba bien empezar con un temático con mucho cromo mitológico reconocible por ellos y con un punto de conflicto militar, pues hay invasiones de territorio enemigo así como batallas terrestres y navales. Pues bien, el juego tuvo mucho más éxito con los padres que con sus hijos. Le echamos varias partidas y lo dejé prestado. Mi plan malvado de captación había empezado casi sin querer.

Cyclades

 

Blood Bowl

Blood Bowl (Games Workshop)

Sin embargo, el salto al pozo del vicio se produjo con la siguiente propuesta. ¿Cuál es uno de los mejores juegos de mesa competitivos que introducen unidades con características diferentes, en un mapa con cuadrícula para delimitar los espacios por los que se mueven, que se juega por turnos, en el que hay zonas de control, en la que el combate es un factor esencial y en el que necesitas a la suerte de tu lado? Blood Bowl, claro está.

Acababa de salir la última edición de 2020 con su caja de inicio e hicieron su primera inversión lúdica. Rescaté a mis elfos oscuros de plomo y, tras unas partidas de prueba, jugamos un torneo entre cuatro: mis dos colegas bisoños, otro jugón veterano y el menda. El resultado fue espectacular. Hubo épica, pique, maldiciones al puñetero dado y discusiones sobre reglas. Incluidas celebraciones por todo lo alto cuando se lograba conquistar un enclave importante o eliminar a una unidad enemiga de élite… digo marcar un touchdown o mandar a la enfermería al jugador estrella del contrario. Se empezaban a atisbar maneras de wargamero, especialmente cuando discutíamos sobre la interpretación del reglamento.

The Russian Campaign 1974The Russian Campaign (John Edwards, GMT Games y Compass Games actualmente)

El plan iba viento en popa y decidí colar otro gol al novato más entusiasta de los dos, al que convencí para que se comprara la reedición de Compass Games de un clásico ya aconsejado en estas páginas: The Russian Campaign. Pasamos de sobreproducción colorida y con miniaturas a pequeñas fichas de cartón con símbolos extraños, casi cabalísticos para los profanos, y un mapa con una extraña trama hexagonal sobreimpresa. El concepto de zonas de control ya estaba aprendido, pero había nuevos elementos: las vitales líneas de suministro y los efectos del terreno y del clima sobre el movimiento y el combate. Pero, sobre todo, el gran descubrimiento fue cómo se resuelve el combate, mediante el cálculo de ratios de fuerza y, junto a una tirada de dado, la búsqueda del efecto en una implacable tabla de resultados.

Tras el primer impacto y la asimilación de conceptos abstractos como base para simular los “¿qué hubiera pasado si…?” de una operación militar de gran envergadura, mi amigo empezó a disfrutar del doble desafío intelectual. Poco a poco creció su habilidad para optimizar los movimientos y mejoró la elección de los combates, integrando los condicionantes impuestos por el terreno, la climatología y las capacidades de sus unidades y las enemigas, al tiempo que ejercía un pulso con las decisiones tomadas por su adversario. Estaba ya jugando a un wargame, con todas sus letras.

 

Caesar

Tras ello, fue fácil ir introduciendo otras escalas, periodos y sistemas de juego. Escala táctica con Conflicto de Héroes: El Oso Despierta y con Lock’n’Load Tactical (Vietnam y Mogadiscio). Juegos con motor de cartas como Caesar: Rome vs Gaul, Hermandad y Unidad, Aníbal: Roma vs Cartago y De Barbarossa a Berlín. Primera Guerra Mundial con Downfall of Empires, napoleónicos con Eagles of France y más Antigüedad con Command & Colors: Ancients. Pero, sin duda, el paso definitivo, el fin de las subidas diarias al monte Currahee, el tránsito por el Camino Español hasta Flandes y la primera medalla de misión cumplida con galones de oficial, fue la participación en unas jornadas wargameras. Allí acudimos (las recientes Paparajote Wars en Alhama de Murcia) los cuatro viejos amigos, los bisoños y los veteranos, y disfrutamos como gorrinos en campo de bellotas con otro aspecto esencial de esta afición: la socialización.

Gracias a Mesa de Guerra por esta oportunidad de daros (más) la turra y un saludo a todos y a todas.

Paparajote2024


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